domingo, 28 de agosto de 2016

Paz Molina


 (Santiago, Chile, 1945). Estudió pintura, teatro y literatura en distintos planteles de educación superior. En 1980 ganó el Premio Pedro de Oña con Paradero 28 [novela que se mantiene inédita].En 1982 hace su primera publicación: Memorias de un Pájaro Asustado [poesía]; a ésta, sucederán otros poemarios: Noche Valleja [1990],Cantos de Ciega [1994], Neruda, aparta de mí esta sombra [1996] y La Boca del Miedo [2002]. Obtuvo el primer lugar en los Juegos Literarios Gabriela Mistral 1982 con Apuntes para una Sombra [novela]; con esta misma obra recibiría mención honrosa en el Concurso Nacional de Novela Andrés Bello 1985. Ha sido incluida en numerosas antologías: 25 Años de Poesía Chilena, Teresa Calderón y Tomás Harris [1995]; Poets of Chile, Steven White [1985]; This are not sweet girls; Marjorie Agosin [1995]. Ha colaborado en revistas especializadas de literatura y arte: Huelén, Rayentrú, Pluma y Pincel, El Siglo, Punto Final. Fue directora del Ateneo de Santiago, de la SECH y trabajó para la Fundación Neruda de Isla Negra; también fue miembro del Consejo Nacional del Libro y la Lectura.  




MOVIMIENTO
Hay que mover la vida, hay que menearla
como la cola de una lagartija.
Hay que alzarla como un paraguas rojo.
Hay que ensartarla en el tiempo
como un puñal de oro.
Y que huya la muerte con sus dientes de plástico
que corra infeliz
que sienta escalofríos.
Hay que mover la vida
con un movimiento de tren imprevisible.
Que cruce las fronteras de lo mágico.
Que pague los pasajes definitivos.
Y en asiento de primera clase
observe su propia carrera por la ventanilla
presurosa de una premura insufrible,
atareada en la perspectiva de lo último. 


HISTORIA DE ÁNGELES II
Yo quiero una mujer para apagar mis ansias,
dijo el ángel, y un gesto obsceno le oscureció el semblante.
Estoy harto de alas y miriñaques,
ahora quiero deshonrar mi estirpe entumecida.
Quiero unos pechos vastos, formidables
en extensión incierta como pensamientos humanos;
que se hundan en ellos mis torpes manos pudibundas.
Mis antiguas plegarias han de ser besos y saliva.
Quiero una inconfesable lujuria.
Se subleva mi espíritu macilento
mi espalda sudorosa se inclina sobre un cuerpo
que parece ardorosa convulsión del infierno.
Quiero un goce satánico
dos piernas que agonicen de estertor
y dos manos que perturben mi agónico sentido.
No recuerden mis cánticos.
Mis alas están yertas.
Tan sólo quiero una mujer
y su nefasta dulcedumbre.



ARTISTA

Vacío de mí mismo (tengo anteojos de astronauta y
zapatos de buzo)
equivoco una vez más el camino.

Solemne como un mármol
me instalo en los lugares públicos más visibles
dispuesto a las minuciosas miradas con que intentan
definir mis piruetas los examinadores.

Inexperto y contrito
gesticulo y ofrezco mi vil mercadería
atributos de fraile provinciano,
medallas inservibles,
y un sin número de buenas recomendaciones.

En un paso de baile
inauguro el ritmo presuntuoso
y ostento un galardón inapreciable
tras mis pasos sucumben los estetas
atónitos de fraude.